Despedidas…

El pasado lunes, después de comer con la familia y disfrutar con amigas, llegó el momento de la despedida, casi sin darnos cuenta. Fuimos a cenar a un restaurante en Balewadi High street, una zona de Pune.

Después de la cena, ya comenzamos a decir adiós a muchas de las personas con las que mejores momentos hemos pasado durante estos días. Después, nos dirigimos al hotel y tuvimos que despedirnos de Aditee y Akshay.

Fue un momento que se nos hizo bastante raro… hace tan solo una semana llegábamos a ese mismo lugar con los nervios del reencuentro y, en un abrir y cerrar de ojos, nos encontrábamos en la situación más complicada siempre en viajes tan especiales como estos: la despedida. Una despedida difícil, como lo son todas, pero marcada por la sensación de que, antes o después, volveremos a vernos.

received_1963813297002848 (1)

Anuncios

Último día… La re-boda

Tras un día cargado de emociones, sentimientos y momentos especiales, tocaba recordar todo en familia. Ayer nos dirigimos a la que hasta el día de la boda fue la casa de Aditee. Allí estaban algunos de los últimos familiares que faltaban por marchar y sus amigas más íntimas, que hasta hoy han estado allí instaladas.

Hacia mediodía nos preparamos para ir a casa del novio, el hogar de la pareja a partir de ahora. Después de despedirnos de tíos, primos y demás familia cogimos el coche y allí nos estaban esperando Aditee, Akshay y la familia de este.

Fue un día muy especial, una vez más. Habían celebrado una “puja” a la mañana, un ritual que da fin a la boda y que los propios novios llevaron a cabo. Cuando nos unimos a ellos ya era la hora de comer, por lo que nos sentamos en el suelo y las mujeres de la familia de él sirvieron los platos. Y es que, en este caso, nosotros eramos los invitados, por lo que es costumbre que primero coman “los de fuera”. Luego lo hizo la familia del novio.

 

Después de comer, ya cada vez quedábamos menos en casa. Fue un momento que recordaremos siempre. Aditee nos contó sus planes de futuro o, más bien, nos explicó que ahora que ya son marido y mujer tendrán más libertad para tomar decisiones. Lo que antes solía hablar y discutir con sus padres, ahora lo haría con su marido. Tanto es así que, en India, el matrimonio le da el apellido del marido a la chica. Y, no solo eso, sino que las mujeres llevan el nombre completo de su padre o marido (según sea el caso) y su apellido en los documentos oficiales. En esta caso, Aditee apoyada por su familia  no cogerá el apellido de su marido de manera oficial,  pero ella misma nos contaba que la mayoría de gente por costumbre a partir de ahora la conocerá por su nuevo apellido.  Su plan ahora será, hablar sobre la vida que a partir de ahora compartirán durante la pequeña escapada que van a hacer esta semana: su luna de miel express.

En el momento del té estuvimos en la habitación de ellos: la pareja, dos amigas muy cercanas y nosotras. Fue divertido y a la vez muy emotivo. Se notaba que era el final de esos días que con tantas ganas habían esperado y tanto habían disfrutado. Fue un día que nos trasladó completamente al anterior viaje, ya que esas conversaciones y esos momentos de compartir entre nosotros fueron y son lo que nos unen tanto a esta gente.

 

15 de Julio: La boda

Llegó el día. La razón por la que decidimos volver una vez más a India y… sinceramente, nos dimos cuenta de que nunca nos habíamos parado a pensar en como sería el día de la boda. Ayer fue un día lleno de emociones complicadas de explicar. Desde los nervios mañaneros de “no saber que va a pasar” hasta los momentos más emotivos viendo a la familia junto a la pareja. A pesar de ello, queremos aprovechar el día de hoy para pararnos a pensar en todo lo vivido en el día de ayer. Empecemos.

Llegamos a casa de Aditee a eso de las 9:00, donde ya estaban maquilando, peinando y vistiendo a la novia. Tanto las amigas como la familia también se estaban poniendo a punto. Llegó nuestro turno; una chica estaba esperándonos para ayudarnos a ponerlos los saris. Y en unos minutos ya estábamos las dos sintiéndonos una más, maravilladas por los colores de nuestros trajes, era… como estar en una película, así nos sentíamos: especiales.

Al mismo tiempo, lo mismo estaba ocurriendo en la casa del novio. Tanto su familia como los amigos más cercanos lo estaban dejando todo listo para el gran momento.

A las 12 empezaba la ceremonia. Un acto sencillo, ya que la boda no iba a seguir todos los rituales que marca la tradición. Poco a poco empezó a llegar la gente y, por último, el novio. Le recibieron con un pequeño ritual, siendo algunas mujeres de la familia de ella quienes le bendecían al llegar. A continuación, los novios, padres y testigos se sentaron a firmar los papeles correspondientes y, tras leer los votos, ambos intercambiaron sus collares de flores. La madre del novio puso a Aditee los anillos, jodave, en los pies, y Akshay entregó a Aditee el mangalsutra, un colgante con detalles en color negro signo de que a partir de ahora es una mujer casada.

Para terminar, la pareja se hizo fotos con todos los invitados y después todo el mundo bajó a comer.

Después de la comida, las amigas y su madre ayudaron a la novia a cambiarse de sari.  Llegó entonces el momento más especial y complicado tanto para nosotras (por ser algo diferente) como para su familia: la pareja y los padres de él se montaron juntos en el coche para dirigirse a su casa, la que, a partir de ahora, será el nuevo hogar de la novia. Ni la abuela ni la madre pudieron contener las lágrimas. Y no tanto por el hecho de que se fuera a vivir con él (que ya de por sí supone un cambio radical en la vida de todos) sino por la emoción que tal momento suponía: la boda de su única hija.

Al llegar a casa de Akhsay  comenzó la “recepción”. Aditee, una vez en la puerta de la casa, hizo un pequeño ritual en el que tuvo que tirar con sus pies una copa llena de arroz, haciendo entender que mediante eso ella traerá prosperidad a su nueva casa. A continuación, hicieron unas ofrendas a los dioses; después, la madre de él bendijo el sari que le regaló a Aditee como símbolo de bienvenida. Para terminar, el tío de ella guió unas oraciones que ellos tuvieron que seguir, para acabar pintándose un bindi mutuamente. También los invitados tuvieron la ocasión de que se les pusiera este símbolo.

De nuevo, la familia más cercana y amigos y amigas acompañamos el momento y pasamos la tarde juntos. Fue un día largo y de muchas emociones, pero del que nos ha quedado un bonito recuerdo de por vida.

Segundo día: Puja a la mañana y Mehendi para todas

Este segundo día ha venido marcado por el mehendi, una vez más. Tras un pequeño ritual o ‘puja’ en casa de la novia a la mañana, hemos comido todos y todas. Cada vez hay más gente en esta casa!

Después, la chica que se encargó ayer de pintar los brazos y las piernas de la novia ha vuelto para acabarlo. Y tanto ella como una compañera han pasado la tarde pintando las manos de las mujeres de la familia y amigas.

Una vez más, día tranquilo en casa. Aditee ya nos comentó que su boda no era tan tradicional como otras, por lo que no se están realizando todas las ceremonias propias de una boda india “de toda la vida”. Es por ello que estos días están siendo muy fluidos. Se entremezclan los ultimísimos preparativos para el gran día con lo contradictorio de ponerse monísima para simplemente estar casa. No deja de chocarnos…

Tanto algunas de las tías como la madre y la propia novia se han cambiado de ropa a la tarde. Ella estaba espectacular luciendo un sari que le ha regalado su abuela para esta ocasión. Los colores de la tela, junto con lo impresionante de su mehendi y el contraste con los bangles (muchos de ellos verdes, como la tradición indica) lucían en su piel haciendo que brillara como la que más. Además, no podía ocultar la mezcla de sentimientos que están marcando estos días: emoción y nervios a partes iguales. No nos queremos imaginar cómo estará/estaremos mañana…

Primer día: Mehendi

Ayer fue el día en el que la novia empezaba a prepararse. Como marca la tradición, ella no puede salir de casa ni hacer ningún tipo de esfuerzo o preparativo. Es por ello que son sus amigas, que se instalan a vivir por unos días en su casa, las que se encargan de ultimar los detalles: hacer las maletas para su mudanza a casa del novio, preparar tanto los trajes como a ella misma para cada ceremonia, etc.
IMG_20180713_111729
Concretamente ayer se llevó a cabo el primer ritual de la boda: Mehendi. La novia cubre sus brazos y piernas de dibujos con henna. Para ello, vino una chica que se dedicó durante prácticamente todo el día a realizar esa obra de arte en su piel. Durante el día, la familia acompañó a la novia. La mayoría de ellos han viajado de diferentes partes del estado de Maharashtra para estar presentes en todo el proceso. Fue un día largo y un tanto distinto para nosotras. Ver que el único propósito del día es permanecer en casa no es algo habitual para nosotras, ya que prácticamente no nos movimos de su habitación hasta el momento de la cena.
Y es que, a la noche comenzaba la primera fiesta para los amigos y amigas de los novios. Más tarde de lo que se esperaba, ya que surgieron algunos imprevistos, nos cambiamos de ropa y a eso de las 20:00 nos dirigimos al lugar de la fiesta. Allí, tras pasar un buen rato con los juegos que habían preparado para la pareja e intentar bailar al estilo indio disfrutamos de una cena junto a todos los amigos y amigas de los novios.

 

 

Preparativos. Se acerca el día

Como ya hemos comentado, este año hemos venido a disfrutar de un evento en el que nos hace mucha ilusión estar presentes. Aditee es quien nos acompañó durante la estancia en Pune hace tres años y quien nos guió en nuestro voluntariado. Aquella vez también tuvimos la oportunidad de conocer a Akshay y con ellos surgió una bonita amistad que hemos mantenido hasta el día de hoy. Así que aquí estamos, acompañando a la novia en los preparativos de su boda.

  • Cada sari con sus joyas

Una vez en su casa, junto con la novia y una de sus mejores amigas -Anu- estuvimos preparando los trajes de cada día, con sus correspondientes complementos. Nos quedamos verdaderamente sorprendidas con la belleza de las telas y bordados de cada sari y vestido, llenos de colores y detalles.

  • ‘Pruebing’ de nuestros saris

Una de las tradiciones que marca las bodas indias es que la familia de la novia es quien se encarga de todos los preparativos. Entre otras muchas cosas, la madre de la novia la regala a cada amiga el sari que llevarán el día de la ceremonia. Sneha nos tenía preparados dos saris y nada más verlos tuvimos claro cuál sería para cada una. Solo quedaba probarlos, y tanto ella como Anu nos ayudaron en esa compleja tarea (para nosotras…).

  • Compras de última hora

Al día siguiente, nos acercamos a una conocida zona de tiendas y mercados de Pune, Laxmi Road y alrededores, donde se puede encontrar todo tipo de productos y accesorios. Fuimos con la novia, el novio, la madre de la novia y la amiga de la novia… Por suerte la lluvia nos dio una tregua, por lo que pudimos conseguir todo lo que nos faltaba: joyas y tops para las chicas, kurta para el novio y trajes de celebración para los dioses del templo de su casa.

Ya está todo listo… O eso esperamos…

Inmersas en el caos

Hace tres años montamos por primera vez en moto en esta caótica ciudad. Lo hicimos muertas de miedo al principio, pero resultó ser un momento muy divertido. Ahora hemos repetido la experiencia, con Aditee y Akshay. La verdad es que siempre es toda una aventura circular en estas carreteras, donde solamente los locales entienden el idioma de su tráfico, lleno de pitidos, atascos interminables y gestos que solamente ellos pueden entender.